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Presbyterian News Service

Llamamiento a la Iglesia a la toma de conciencia y acción

La Ofrenda de comunión mundial permite a la Juventud Adulta Voluntaria alzar la voz en favor de los pueblos más marginados de Sudán

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Philile Dlamini Virtual YAV
Philile Dlamini es una voluntaria de la Juventud Adulta Voluntaria en la Oficina de Testimonio Público. (Foto de cortesía)

September 22, 2026

por Emily Enders Odom

Presbyterian News Service

LOUISVILLE - A diferencia de muchos de sus colegas, Philile Dlamini no se hizo "influencer" en las redes sociales para ganar seguidores ni buscando fama.

Lo hizo para seguir su fe e ir en pos de la justicia.

Empezando por un cúmulo de injusticias -especialmente contra las mujeres y las niñas- en Sudán, que durante los últimos tres años se ha clasificado como la crisis humanitaria más grave del mundo desde que estalló la última guerra civil del país en abril de 2023.

"Mi interés por Sudán es profesional, pero también personal, porque veo que gran parte de lo que ocurre en Sudán en estos momentos es similar a lo que vi en Sudáfrica cuando era niña, con decisiones políticas y económicas que condicionaban profundamente la vida cotidiana, especialmente para las mujeres y las comunidades marginadas", afirma Dlamini. "Creo que hace falta más concienciación, pero no sólo concienciación sobre el tema, sino también acción y sostenibilidad".

Tras licenciarse en relaciones internacionales en Pretoria y graduarse en política africana con honores en Johannesburgo, Dlamini se trasladó a Estados Unidos para cursar un máster en ciencias políticas en la Universidad de Louisville.

Y aunque tanto sus estudios como su profunda fe la llevaron a soñar con la abogacía como vocación, ni ella -ni nadie que conociera- podía imaginarse cómo sería esa trayectoria profesional.

"Todas las personas a las que preguntaba en mis comunidades no entendían de qué les hablaba, así que nunca pudieron aclararme nada ni contarme sus experiencias", afirma. "Creo que mi abogacía y mi fe no son dos cosas separadas".

Finalmente, una oportuna conversación con una amistad que estudiaba en el Seminario Teológico Presbiteriano de Louisville fue la clave que buscaba.

"Había estado hablando con esta persona de que me sentía desconectada de mi fe desde que me mudé a Estados Unidos", dijo Dlamini. "Le expliqué a  que quería que mi fe formara parte de mi vida cotidiana porque creo que la fe es algo que se practica a diario, no sólo algo que se hace el domingo cuando se va a la iglesia".

Teniendo muy presentes los objetivos vitales de Dlamini, cuando su amistad se enteró en una de sus clases del seminario de la oportunidad de trabajar como Juventud Adulta Voluntaria (YAV) en la Oficina de Testimonio Público (OPW) de la Iglesia Presbiteriana (EE. UU.), inmediatamente le dio la información.

"Así fue como me enteré y presenté mi candidatura", dijo.

La OPW es la Oficina de Información y Defensa de la Política Pública de la Asamblea General de la Iglesia Presbiteriana (EE. UU.). Su función es defender y ayudar a la Iglesia a abogar por las perspectivas y políticas de testimonio social de la Asamblea General. La Iglesia tiene una larga historia en la aplicación de estas ideas de base bíblica y teológica a cuestiones que afectan al público, manteniendo un ministerio de política pública en la capital de la nación desde 1946. 

Desde octubre de 2025, Dlamini, de 27 años, trabaja en la OPW bajo los auspicios del programa YAV por un periodo de prácticas de 10 meses, trabajando directamente con Catherine Gordon, representante de la PCUSA para asuntos internacionales. 

"Mi papel consiste principalmente en supervisar las políticas mundiales y cómo afectan a las distintas comunidades y países con los que trabajo y en los que tengo interés, concretamente Sudán y la República Democrática del Congo", explicó Dlamini. "El conflicto humanitario en Sudán es algo que requiere nuestra atención".

Y a través de su innovadora serie en las redes sociales centrada en Sudán -que explora lo que está ocurriendo, quiénes son los más afectados y cómo el conflicto en curso ha transformado la vida cotidiana de millones de personas-, Dlamini está llamando la atención sobre una de las crisis humanitarias más olvidadas del mundo.

En un vídeo publicado en la página de Facebook de la OPW sobre Sudán, Dlamini comparte que las mujeres y la niñez suelen ser los que más sufren durante la guerra de Sudán. La violencia de género ha aumentado, y muchas mujeres se ven obligadas a dar a luz sin asistencia médica, lo que incrementa las complicaciones y las muertes maternas. Pero, incluso en plena crisis, las organizaciones de mujeres sudanesas siguen apoyando a las supervivientes, documentando los abusos y abogando por justicia, asegurando que la dignidad y la atención sigan siendo posibles a pesar de la guerra.

"A través de su trabajo centrado en Sudán, Philile ha ayudado a conectar a los pueblos presbiterianos de Estados Unidos con una crisis mundial, encarnando la misión de la OPW de vincular la fe, la abogacía y la solidaridad internacional", afirmó Gordon. “Describió las complejas realidades de Sudán en una narración accesible y fiel que llama a la iglesia a la concienciación y a la acción junto a aliados globales”.

En cuanto a Dlamini, cree que sólo cuando la gente esté mejor informada sobre los problemas mundiales podrá pasar a la acción.

"Creo que la injusticia suele producirse cuando nos callamos ante la injusticia", afirmó. "Pero cuando la gente se entera, sólo entonces podemos empezar a ser agentes de cambio. Porque los derechos y la dignidad de las personas están amenazados. Tenemos que hacer algo al respecto".

La experiencia de Dlamini como YAV que trabaja en la OPW es posible, en parte, gracias a las donaciones a la Ofrenda de communión mundial.

Recibida por muchas congregaciones el Domingo de la Comunión Mundial, que en este año cae el domingo 4 de octubre, esta nueva ofrenda se puede recolectar en cualquier momento del año. Con su singular enfoque en la reconciliación del pueblo de Dios en torno al sacramento de la Cena del Señor, apoya las iniciativas de la PCUSA en materia de justicia racial, justicia de género, labor de paz, testimonio global y relaciones ecuménicas e interreligiosas. 

El encargo del profeta Miqueas de "ser fiel y leal" [o amar la misericordia] se personifica de manera particular cuando las personas creyentes de todo el mundo unen sus corazones y sus manos en torno a la mesa de la gracia de Cristo.

"Esta ofrenda es una forma de decir que nos pertenecemos unos a otros más allá de las fronteras", afirmó Gordon. "Nos ayuda a pasar del mero conocimiento de una situación a ser parte con las personas que la están atravesando".

Dado que la participación de Dlamini en el programa YAV le ha proporcionado la claridad que necesitaba para llevar a cabo el tipo de trabajo que llevaba tiempo imaginando, ella apoya los objetivos de la Ofrenda de comunión mundial y lo que ésta pretende hacer.

"Las personas que se preocupan por las personas jóvenes deberían contribuir a esta ofrenda para apoyar la justicia de género", afirmó. "Aunque no pueda hacer un gran cambio, una pequeña donación puede marcar una gran diferencia en la vida de una persona joven. Eso es lo que me pasó a mí".

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