Daily Readings
July 22, 2026
*Two different lectionary systems are provided above: the two-year Daily Lectionary (cycles 1 and 2) and the three-year Revised Common Lectionary (cycles A, B, and C).
Morning
Salmos 15; 147:1-11
First Reading
Josué 8:30-35
Second Reading
Romanos 14:13-23
Gospel Reading
Mateo 26:57-68
Evening
Salmos 48; 4
Morning Reading 1
Salmos 15
1 Señor,
¿quién puede residir en tu santuario?,
¿quién puede habitar en tu santo monte?
2 Sólo el que vive sin tacha y practica la justicia;
el que dice la verdad de todo corazón;
3 el que no habla mal de nadie;
el que no hace daño a su amigo
ni ofende a su vecino;
4 el que mira con desprecio a quien desprecio merece,
pero honra a quien honra al Señor;
el que cumple sus promesas aunque le vaya mal;
5 el que presta su dinero sin exigir intereses;
el que no acepta soborno en contra del inocente.
El que así vive, jamás caerá.
Morning Reading 2
Salmos 147:1-11
1 ¡Aleluya!
¡Qué bueno es cantar himnos a nuestro Dios!
¡A él se le deben dulces alabanzas!
2 El Señor reconstruye a Jerusalén
y reúne a los dispersos de Israel.
3 Él sana a los que tienen roto el corazón,
y les venda las heridas.
4 Él determina el número de las estrellas,
y a cada una le pone nombre.
5 Grande es nuestro Dios, y grande su poder;
su inteligencia es infinita.
6 El Señor levanta a los humildes,
pero humilla por completo a los malvados.
7 Canten al Señor con gratitud;
canten himnos a nuestro Dios, al son del arpa.
8 Él cubre de nubes el cielo,
prepara la lluvia para la tierra,
hace crecer los pastos en los montes,
9 da de comer a los animales
y a las crías de los cuervos cuando chillan.
10 No es la fuerza del caballo ni los músculos del hombre
lo que más agrada al Señor;
11 a él le agradan los que lo honran,
los que confían en su amor.
First Reading
Josué 8:30-35
30 Entonces Josué construyó en el monte Ebal un altar al Señor, el Dios de Israel, 31 tal como Moisés, el siervo del Señor, se lo había ordenado a los israelitas, y conforme a lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés: «Un altar de piedras sin labrar.» Entonces los israelitas ofrecieron holocaustos sobre el altar, y presentaron sacrificios de reconciliación. 32 Luego, en presencia de los israelitas, Josué grabó en las piedras del altar la ley que Moisés les había dado. 33 Entonces todo el pueblo, tanto los descendientes de Israel como los extranjeros, y todos los ancianos, oficiales y jueces, se pusieron a los lados del arca de la alianza del Señor, frente a los sacerdotes levitas que la llevaban en hombros. Para la bendición del pueblo de Israel, la mitad de ellos estaba del lado del monte Guerizim, y la otra mitad del lado del monte Ebal, tal como lo había ordenado desde el principio Moisés, el siervo del Señor.
34 Después Josué leyó cada una de las palabras del libro de la ley, tanto las bendiciones como las maldiciones. 35 No hubo una sola palabra de todo lo que Moisés había mandado, que no leyera Josué ante toda la comunidad de Israel, incluyendo a las mujeres y niños, y aun a los extranjeros que vivían entre ellos.
Second Reading
Romanos 14:13-23
13 Por eso, ya no debemos criticarnos unos a otros. Al contrario, propónganse ustedes no hacer nada que sea causa de que su hermano tropiece, o que ponga en peligro su fe. 14 Yo sé que no hay nada impuro en sí mismo; como creyente en el Señor Jesús, estoy seguro de ello. Pero si alguno piensa que una cosa es impura, será impura para él. 15 Ahora bien, si por lo que tú comes tu hermano se siente ofendido, tu conducta ya no es de amor. ¡Que tu comida no sea causa de que se pierda aquel por quien Cristo murió! 16 No den, pues, lugar a que se hable mal de ese bien que ustedes tienen. 17 Porque el reino de Dios no es cuestión de comer o beber determinadas cosas, sino de vivir en justicia, paz y alegría por medio del Espíritu Santo. 18 El que de esta manera sirve a Cristo, agrada a Dios y es aprobado por los hombres.
19 Por lo tanto, busquemos todo lo que conduce a la paz y a la edificación mutua. 20 No eches a perder la obra de Dios por causa de la comida. En realidad, todos los alimentos son limpios; lo malo es comer algo que haga perder la fe a otros. 21 Es mejor no comer carne, ni beber vino, ni hacer nada que sea causa de que tu hermano tropiece. 22 La fe que tienes, debes tenerla tú mismo delante de Dios. ¡Dichoso aquel que usa de su libertad sin cargos de conciencia! 23 Pero el que no está seguro de si debe o no comer algo, al comerlo se hace culpable, porque no lo come con la convicción que da la fe; y todo lo que no se hace con la convicción que da la fe, es pecado.
Gospel Reading
Mateo 26:57-68
57 Los que habían arrestado a Jesús lo llevaron a la casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde los maestros de la ley y los ancianos estaban reunidos. 58 Pedro lo siguió de lejos hasta el patio de la casa del sumo sacerdote. Entró, y se quedó sentado con los guardianes del templo, para ver en qué terminaría todo aquello.
59 Los jefes de los sacerdotes y toda la Junta Suprema buscaban alguna prueba falsa para condenar a muerte a Jesús, 60 pero no la encontraron, a pesar de que muchas personas se presentaron y lo acusaron falsamente. Por fin se presentaron dos más, 61 que afirmaron:
—Este hombre dijo: “Yo puedo destruir el templo de Dios y volver a levantarlo en tres días.”
62 Entonces el sumo sacerdote se levantó y preguntó a Jesús:
—¿No contestas nada? ¿Qué es esto que están diciendo contra ti?
63 Pero Jesús se quedó callado. El sumo sacerdote le dijo:
—En el nombre del Dios viviente te ordeno que digas la verdad. Dinos si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios.
64 Jesús le contestó:
—Tú lo has dicho. Y yo les digo también que ustedes van a ver al Hijo del hombre sentado a la derecha del Todopoderoso, y viniendo en las nubes del cielo.
65 Entonces el sumo sacerdote se rasgó las ropas en señal de indignación, y dijo:
—¡Las palabras de este hombre son una ofensa contra Dios! ¿Qué necesidad tenemos de más testigos? Ustedes han oído sus palabras ofensivas; 66 ¿qué les parece?
Ellos contestaron:
—Es culpable, y debe morir.
67 Entonces le escupieron en la cara y lo golpearon. Otros le pegaron en la cara, 68 diciéndole:
—Tú que eres el Mesías, ¡adivina quién te pegó!
Evening Reading 1
Salmos 48
1 ¡El Señor es grande y digno de alabanza
en la ciudad de nuestro Dios.
Su santo monte, 2 hermosa en elevación,
es la alegría de toda la tierra,
el monte Sión, en el extremo norte,
la ciudad del gran Rey.
3 En sus palacios Dios
se ha mostrado defensa segura.
4 Entonces los reyes se reunieron,
vinieron juntos.
5 Al verla quedaron asombrados;
se atemorizaron y huyeron;
6 el temor los dominó,
dolores como de mujer de parto,
7 como cuando el viento del este destruye
los barcos de Tarsis.
8 Como hemos oído, así hemos visto
en la ciudad del SEÑOR de los ejércitos,
en la ciudad de nuestro Dios,
que Dios la establece para siempre. Selah
9 Meditamos en tu amor fiel, oh Dios,
en medio de tu templo.
10 Tu nombre, oh Dios, como tu alabanza,
llega hasta los confines de la tierra.
Tu mano derecha está llena de victoria.
11 Alégrese el monte Sión,
las ciudades de Judá se regocijen
por tus juicios.
12 Recorran Sión, den la vuelta a su alrededor,
cuenten sus torres;
13 consideren bien sus murallas,
pasen revista a sus palacios,
para contar a la siguiente generación
14 que este es Dios,
nuestro Dios para siempre jamás.
Él nos guiará eternamente.
Evening Reading 2
Salmos 4
1 Dios y defensor mío,
¡contéstame cuando te llame!
Tú, que en mi angustia me diste alivio,
¡ten compasión de mí y escucha mi oración.
2 ¿Hasta cuándo, ustedes, ofenderán mi honor?
¿Hasta cuándo amarán palabras vanas
y buscarán mentiras? Selah
3 Pero sepan que el Señor aparta para sí a los fieles;
el Señor escucha cuando lo llamo.
4 Cuando estén angustiados, no pequen;
mediten en su lecho y enmudezcan. Selah
5 Ofrezcan sacrificios rectos
y confíen en el Señor.
6 Muchos dicen: “¡Ojalá veamos algo bueno!
Que brille sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor.”
7 Has puesto alegría en mi corazón
más que cuando abundan su grano y su vino.
8 Yo me acostaré y dormiré en paz,
porque solo tú, Señor, me haces vivir seguro.
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