Daily Readings
June 16, 2026
*Two different lectionary systems are provided above: the two-year Daily Lectionary (cycles 1 and 2) and the three-year Revised Common Lectionary (cycles A, B, and C).
Morning
Salmos 42; 146
First Reading
Números 11:1-23
Second Reading
Romanos 1:16-25
Gospel Reading
Mateo 17:22-27
Evening
Salmos 102; 133
Morning Reading 1
Salmos 42
1 Como ciervo sediento en busca de un río,
así, Dios mío, te busco a ti.
2 Tengo sed de Dios,
del Dios de la vida.
¿Cuándo volveré a presentarme
ante Dios?
3 Día y noche, mis lágrimas son mi alimento
mientras a todas horas me preguntan:
"¿Dónde está tu Dios?"
4 Estas cosas recuerdo
al dar rienda suelta a mi dolor:
cómo marchaba con la multitud
conduciéndola al templo de Dios,
entre gritos de alegría y gratitud,
una multitud en fiesta.
5 ¿Por qué voy a desanimarme, oh alma mía,
y por qué estar turbada dentro de mí?
Espera en Dios, pues aún he de alabarlo,
mi salvación y mi Dios.
6 Mi alma está abatida dentro de mí;
por eso me acuerdo de ti
desde la tierra del Jordán y del Hermón,
desde el monte Misar.
7 Un abismo llama a otro
al estruendo de tus cascadas;
todas tus ondas y tus olas
han pasado sobre mí.
8 De día el Señor mandará su misericordia,
y de noche su canto estará conmigo,
una oración al Dios de mi vida.
9 Diré a Dios, mi roca:
"¿Por qué me has olvidado?
¿Por qué he de andar lamentándome
oprimido por el enemigo?"
10 Como quien tiene herida mortal en los huesos,
mis adversarios me afrentan,
mientras me dicen constantemente:
"¿Dónde está tu Dios?"
11 ¿Por qué voy a desanimarme, oh alma mía,
y por qué estar turbada dentro de mí?
Espera en Dios, pues aún he de alabarlo,
mi salvación y mi Dios.
Morning Reading 2
Salmos 146
1 ¡Aleluya!
Alabaré al Señor con toda mi alma.
2 Alabaré al Señor mientras yo viva;
cantaré himnos a mi Dios mientras yo exista.
3 No pongan su confianza en hombres importantes,
en simples hombres que no pueden salvar,
4 pues cuando mueren regresan al polvo,
y ese mismo día terminan sus proyectos.
5 Feliz quien recibe ayuda del Dios de Jacob,
quien pone su esperanza en el Señor su Dios.
6 Él hizo cielo, tierra y mar,
y todo lo que hay en ellos.
Él siempre mantiene su palabra.
7 Hace justicia a los oprimidos
y da de comer a los hambrientos.
El Señor da libertad a los presos;
8 el Señor devuelve la vista a los ciegos;
el Señor levanta a los caídos;
el Señor ama a los hombres honrados;
9 el Señor protege a los extranjeros
y sostiene a los huérfanos y a las viudas,
pero hace que los malvados pierdan el camino.
10 Oh Sión, el Señor reinará por siempre;
tu Dios reinará por todos los siglos.
¡Aleluya!
First Reading
Números 11:1-23
1 Un día los israelitas se pusieron a murmurar contra el Señor debido a las dificultades por las que estaban pasando. Al oírlos, el Señor se enojó mucho y les envió un fuego que incendió los alrededores del campamento. 2 El pueblo gritó pidiendo ayuda a Moisés, y Moisés rogó al Señor por ellos. Entonces el fuego se apagó. 3 Por eso aquel lugar se llamó Taberá, porque allí el fuego del Señor ardió contra ellos.
4 Entre los israelitas se había mezclado gente de toda clase, que sólo pensaba en comer. Y los israelitas, dejándose llevar por ellos, se pusieron a llorar y a decir: «¡Ojalá tuviéramos carne para comer! 5 ¡Cómo nos viene a la memoria el pescado que comíamos gratis en Egipto! Y también comíamos pepinos, melones, puerros, cebollas y ajos. 6 Pero ahora nos estamos muriendo de hambre, y no se ve otra cosa que maná.»
7 (El maná era parecido a la semilla del cilantro; tenía un color amarillento, como el de la resina, 8 y sabía a tortas de harina con aceite. La gente salía a recogerlo, y luego lo molían o machacaban, y lo cocinaban o lo preparaban en forma de panes. 9 Por la noche, cuando caía el rocío sobre el campamento, caía también el maná.)
10 Moisés oyó que los israelitas y sus familiares lloraban a la entrada de sus tiendas. El Señor estaba muy enojado. Y Moisés también se disgustó, 11 y le dijo al Señor:
—¿Por qué me tratas mal a mí, que soy tu siervo? ¿Qué tienes contra mí, que me has hecho cargar con este pueblo? 12 ¿Acaso soy yo su padre o su madre para que me pidas que los lleve en brazos, como a niños de pecho, hasta el país que prometiste a sus antepasados? 13 ¿De dónde voy a sacar carne para dar de comer a toda esta gente? Vienen llorando a decirme: “Danos carne para comer.” 14 Yo no puedo ya encargarme de llevar solo a todo este pueblo; es una carga demasiado pesada para mí. 15 Si vas a seguir tratándome así, mejor quítame la vida, si es que de veras me estimas. Así no tendré que verme en tantas dificultades.
16 Pero el Señor le contestó:
—Reúneme a setenta ancianos israelitas, de los que sepas que tienen autoridad entre el pueblo, y tráelos a la tienda del encuentro y que esperen allí contigo. 17 Yo bajaré y hablaré allí contigo, y tomaré una parte del espíritu que tú tienes y se la daré a ellos para que te ayuden a sobrellevar a este pueblo. Así no estarás solo. 18 Luego manda al pueblo que se purifique para mañana, y comerán carne. Ya los he oído llorar y decir: “¡Ojalá tuviéramos carne para comer! ¡Estábamos mejor en Egipto!” Pues bien, yo les voy a dar carne para que coman, 19 y no sólo un día o dos, ni cinco o diez o veinte. No. 20 Comerán carne durante todo un mes, hasta que les salga por las narices y les dé asco, porque me han rechazado a mí, el Señor, que estoy en medio de ellos, y han llorado y han dicho ante mí: “¿Para qué salimos de Egipto?”
21 Entonces Moisés respondió:
—El pueblo que viene conmigo es de seiscientos mil hombres de a pie, ¿y dices que nos vas a dar a comer carne durante un mes entero? 22 ¿Dónde hay tantas ovejas y vacas que se puedan matar y que alcancen para todos? Aun si les diéramos todo el pescado del mar, no les alcanzaría.
23 Pero el Señor le contestó:
—¿Crees que es tan pequeño mi poder? Ahora vas a ver si se cumple o no lo que he dicho.
Second Reading
Romanos 1:16-25
16 No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para que todos los que creen alcancen la salvación, los judíos en primer lugar, pero también los que no lo son. 17 Pues el evangelio nos muestra de qué manera Dios nos hace justos: es por fe, de principio a fin. Así lo dicen las Escrituras: «El justo por la fe vivirá.»
18 Pues Dios muestra su ira castigando desde el cielo a toda la gente mala e injusta, que con su injusticia mantiene prisionera la verdad. 19 Lo que de Dios se puede conocer, ellos lo conocen muy bien, porque él mismo se lo ha mostrado; 20 pues lo invisible de Dios se puede llegar a conocer, si se reflexiona en lo que él ha hecho. En efecto, desde que el mundo fue creado, claramente se ha podido ver que él es Dios y que su poder nunca tendrá fin. Por eso los malvados no tienen disculpa. 21 Pues aunque han conocido a Dios, no lo han honrado como a Dios ni le han dado gracias. Al contrario, han terminado pensando puras tonterías, y su necia mente se ha quedado a oscuras. 22 Decían que eran sabios, pero se hicieron tontos; 23 porque han cambiado la gloria del Dios inmortal por imágenes del hombre mortal, y hasta por imágenes de aves, cuadrúpedos y reptiles.
24 Por eso, Dios los ha abandonado a los impuros deseos que hay en ellos, y han cometido unos con otros acciones vergonzosas. 25 En lugar de la verdad de Dios, han buscado la mentira, y han honrado y adorado las cosas creadas por Dios y no a Dios mismo, que las creó y que merece alabanza por siempre. Amén.
Gospel Reading
Mateo 17:22-27
22 Mientras andaban juntos por la región de Galilea, Jesús les dijo:
—El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, 23 y lo matarán; pero al tercer día resucitará.
Esta noticia los llenó de tristeza.
24 Cuando Jesús y sus discípulos llegaron a Cafarnaúm, los que cobraban el impuesto para el templo fueron a ver a Pedro, y le preguntaron:
—¿Tu maestro no paga el impuesto para el templo?
25 —Sí, lo paga —contestó Pedro.
Luego, al entrar Pedro en la casa, Jesús le habló primero, diciendo:
—¿Tú qué opinas, Simón? ¿A quiénes cobran impuestos y contribuciones los reyes de este mundo: a sus propios súbditos o a los extranjeros?
26 Pedro le contestó:
—A los extranjeros.
Jesús añadió:
—Así pues, los propios súbditos no tienen que pagar nada. 27 Pero, para no servir de tropiezo a nadie, vete al lago, echa el anzuelo y saca el primer pez que pique. En su boca encontrarás una moneda, que será suficiente para pagar mi impuesto y el tuyo; llévala y págalos.
Evening Reading 1
Salmos 102
1 Señor, escucha mi oración;
¡permite que mi grito llegue a ti!
2 No escondas de mí tu rostro
cuando me encuentre angustiado.
¡Dígnate escucharme!
¡Respóndeme pronto cuando te llame!
3 Pues mi vida se acaba como el humo,
y mis huesos arden como brasas.
4 Mi corazón está decaído
como la hierba marchita;
¡ni aun deseos tengo
de comer mi pan!
5 De tanto gemir
la piel se me pega a los huesos.
6 Soy como una lechuza del desierto,
como un búho entre las ruinas.
7 No duermo;
soy como un pájaro solitario en el tejado.
8 Todo el día mis enemigos me ofenden;
los que se burlan de mí usan mi nombre para maldecir.
9 En vez de pan, como ceniza,
y mezclo lágrimas con mi bebida,
10 por causa de tu enojo y tu furor;
pues me alzaste para derribarme.
11 Mis días pasan como una sombra;
me marchito como la hierba.
12 Pero tú, Señor, estás entronizado para siempre;
tu nombre perdura por todas las generaciones.
13 Te levantarás y tendrás compasión de Sión,
porque ya es tiempo de favorecerla;
¡la hora ha llegado!
14 Tus siervos aman sus piedras,
y sienten compasión por su polvo.
15 Las naciones temerán el nombre del Señor,
y todos los reyes de la tierra tu gloria.
16 Porque el Señor reconstruirá a Sión;
aparecerá en su gloria.
17 Atenderá la oración del desamparado,
y no despreciará su súplica.
18 Quede esto escrito para la generación futura,
para que un pueblo aún no nacido alabe al Señor:
19 que miró desde lo alto de su santuario,
desde el cielo el Señor contempló la tierra,
20 para escuchar los lamentos de los prisioneros
y liberar a los condenados a muerte;
21 para que se proclame el nombre del Señor en Sión,
y su alabanza en Jerusalén,
22 cuando se reúnan los pueblos,
y los reinos, para adorar al Señor.
23 Él ha quebrado mi fuerza en pleno camino;
ha acortado mis días.
24 "Dios mío," digo yo, "no me lleves
a la mitad de mi vida,
tú, cuyos años
duran por todas las generaciones."
25 Hace mucho afirmaste los cimientos de la tierra,
y los cielos son obra de tus manos.
26 Ellos perecerán, pero tú permaneces;
todos ellos se gastarán como un vestido.
Los cambiarás como ropa, y pasarán;
27 pero tú eres el mismo, y tus años no tienen fin.
28 Los hijos de tus siervos habitarán seguros;
sus descendientes se establecerán en tu presencia.
Evening Reading 2
Salmos 133
1 ¡Vean qué bueno y agradable es
que los hermanos vivan unidos!
2 Es como el buen perfume
que corre por la cabeza de los sacerdotes
y baja por su barba
hasta el cuello de su ropaje.
3 Es como el rocío del monte Hermón,
que cae sobre los montes de Sión.
Allí es donde el Señor envía
la bendición de una larga vida.
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