Daily Readings
July 7, 2025
*Two different lectionary systems are provided above: the two-year Daily Lectionary (cycles 1 and 2) and the three-year Revised Common Lectionary (cycles A, B, and C).
Morning
Salmos 62; 145
First Reading
1 Samuel 15:1-3, 7-23
Second Reading
Acts 9:19b-31
Gospel Reading
Luke 23:44-56a
Evening
Salmos 73; 9
Morning Reading 1
Salmos 62
1 Sólo en Dios encuentro paz;
mi salvación viene de él.
2 Sólo él me salva y me protege,
mi refugio; no caeré jamás.
3 ¿Hasta cuándo me atacarán ustedes,
quieren derribarme todos,
como a una pared que se derrumba, una cerca a punto de caer?
4 Sólo piensan en hacer caer al que sobresale.
Se deleitan en la mentira;
me alaban con los labios,
pero me maldicen por dentro. Selah
5 Sólo en Dios encuentro paz,
pues mi esperanza viene de él.
6 Sólo él me salva y me protege,
mi refugio; no caeré.
7 De Dios dependen mi salvación y mi honor;
mi roca poderosa, mi refugio está en Dios.
8 ¡Confíen en él en todo momento, pueblo mío!
¡Ábranle su corazón!
¡Dios es nuestro refugio! Selah
9 La gente humilde no es más que un suspiro,
la gente poderosa es pura ilusión;
puestos juntos en la balanza,
pesan menos que un soplo.
10 No confíen en la violencia,
ni se ilusionen con el robo;
aunque aumenten sus riquezas, no pongan en ellas el corazón.
11 Una vez habló Dios,
y dos veces lo he escuchado:
que el poder es de Dios,
12 y tuyo es, Señor, el amor leal.
Porque tú pagas a cada uno
conforme a lo que haya hecho.
Morning Reading 2
Salmos 145
(1a) Alabanza de David.
1 (1b) Hablaré de tu grandeza, mi Dios y Rey;
bendeciré tu nombre por siempre.
2 Diariamente te bendeciré;
alabaré tu nombre por siempre.
3 El Señor es grande y muy digno de alabanza;
su grandeza excede nuestro entendimiento.
4 De padres a hijos se alabarán tus obras,
se anunciarán tus hechos poderosos.
5 Se hablará de tu majestad gloriosa,
y yo hablaré de tus maravillas.
6 Se hablará de tus hechos poderosos y terribles,
y yo hablaré de tu grandeza.
7 Se hablará de tu bondad inmensa,
y a gritos se dirá que tú eres justo.
8 El Señor es tierno y compasivo,
es paciente y todo amor.
9 El Señor es bueno para con todos,
y con ternura cuida sus obras.
10 ¡Que te alaben, Señor, todas tus obras!
¡Que te bendigan tus fieles!
11 ¡Que hablen del esplendor de tu reino!
¡Que hablen de tus hechos poderosos!
12 ¡Que se haga saber a los hombres tu poder
y el gran esplendor de tu reino!
13 Tu reino es un reino eterno,
tu dominio es por todos los siglos.
14 El Señor sostiene a los que caen
y levanta a los que desfallecen.
15 Los ojos de todos esperan de ti
que tú les des su comida a su tiempo.
16 Abres tu mano, y con tu buena voluntad
satisfaces a todos los seres vivos.
17 El Señor es justo en sus caminos,
bondadoso en sus acciones.
18 El Señor está cerca de los que lo invocan,
de los que lo invocan con sinceridad.
19 Él cumple los deseos de los que lo honran;
cuando le piden ayuda, los oye y los salva.
20 El Señor protege a los que lo aman,
pero destruye a los malvados.
21 ¡Que mis labios alaben al Señor!
¡Que todos bendigan su santo nombre,
ahora y siempre!
First Reading
1 Samuel 15:1-3, 7-23
1 Un día, Samuel dijo a Saúl:
—El Señor me envió para consagrarte como rey de Israel, su pueblo. Por lo tanto, escucha lo que el Señor te quiere decir. 2 Así dice el Señor todopoderoso: “Voy a castigar a los amalecitas por lo que le hicieron a Israel, pues se interpusieron en su camino cuando venía de Egipto. 3 Por lo tanto, ve y atácalos; destrúyelos junto con todas sus posesiones, y no les tengas compasión. Mata hombres y mujeres, niños y recién nacidos, y también toros y ovejas, camellos y asnos.”
7 Entonces Saúl atacó a los amalecitas desde Havilá hasta la entrada de Sur, que está en la frontera de Egipto, y los derrotó; 8 tomó prisionero a Agag, su rey, y mató a filo de espada a todo su ejército. 9 Sin embargo, Saúl y su ejército dejaron con vida a Agag, y no mataron las mejores ovejas, ni los toros, ni los becerros más gordos, ni los carneros, ni destruyeron las cosas de valor, aunque sí destruyeron todo lo que era inútil y de poco valor.
10 Luego el Señor le habló a Samuel, y le dijo:
11 —Me pesa haber hecho rey a Saúl, porque se ha apartado de mí y no ha cumplido mis órdenes.
Samuel se quedó muy molesto, y durante toda la noche estuvo rogando al Señor. 12 A la mañana siguiente madrugó para ir al encuentro de Saúl, pero le avisaron que éste se había ido a Carmel, que allí se había levantado un monumento, y que luego, dando un rodeo, había continuado hacia Guilgal. 13 Entonces Samuel fue a donde estaba Saúl, el cual le dijo:
—El Señor te bendiga. Ya he cumplido la orden del Señor.
14 —¿Qué significan entonces esos balidos de ovejas y esos bramidos de toros que estoy escuchando? —respondió Samuel.
15 —Los han traído de Amalec —contestó Saúl—, porque la gente ha conservado las mejores ovejas y los mejores toros para ofrecerlos en sacrificio al Señor tu Dios. Pero hemos destruido lo demás.
16 —¡Calla, que te voy a comunicar lo que el Señor me dijo anoche! —le interrumpió Samuel.
—Habla —respondió Saúl.
17 Y Samuel le dijo:
—¿No te considerabas tú de poca importancia? Sin embargo, has llegado a ser el jefe de las tribus israelitas, y el Señor te ha consagrado como rey de Israel. 18 Ahora bien, si el Señor te envió con la orden estricta de destruir a esos pecadores amalecitas, y de atacarlos hasta acabar con ellos, 19 ¿por qué desobedeciste sus órdenes y te lanzaste sobre lo que se le quitó al enemigo, actuando mal a los ojos del Señor?
20 Saúl contestó:
—Yo obedecí las órdenes del Señor, y cumplí la misión que él me encomendó: he traído prisionero a Agag, rey de Amalec, y he destruido a los amalecitas. 21 Pero la tropa se quedó con ovejas y toros, lo mejor de lo que estaba destinado a la destrucción, para sacrificarlos en honor del Señor tu Dios en Guilgal.
22 Entonces Samuel dijo:
«Más le agrada al Señor que se le obedezca,
y no que se le ofrezcan sacrificios y holocaustos;
vale más obedecerlo y prestarle atención
que ofrecerle sacrificios y grasa de carneros.
23 Tanto peca el que se rebela contra él
como el que practica la adivinación;
semejante a quien adora a los ídolos
es aquel que lo desobedece.
Y como tú has rechazado sus mandatos,
ahora él te rechaza como rey.»
Second Reading
Acts 9:19b-31
19 Después comió y recobró las fuerzas, y se quedó algunos días con los creyentes que vivían en Damasco.
20 Luego Saulo comenzó a proclamar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios. 21 Todos los que lo oían se quedaban asombrados, y decían:
—¿No es éste el que andaba persiguiendo en Jerusalén a los que invocan el nombre de Jesús? ¿No es el mismo que también vino aquí para arrestarlos y entregarlos a los jefes de los sacerdotes?
22 Pero Saulo hablaba cada vez con más valor, y dejaba confundidos a los judíos que vivían en Damasco, demostrándoles que Jesús es el Mesías.
23 Al cabo de muchos días, los judíos se pusieron de acuerdo para matar a Saulo, 24 pero él llegó a saberlo. Día y noche lo esperaban en las puertas de salida de la ciudad, para matarlo, 25 pero sus discípulos lo pusieron en un gran canasto y lo bajaron de noche por la muralla que rodeaba la ciudad.
26 Cuando Saulo llegó a Jerusalén, quiso reunirse con los creyentes; pero todos le tenían miedo, porque no creían que él también fuera creyente. 27 Sin embargo, Bernabé lo llevó y lo presentó a los apóstoles. Les contó que Saulo había visto al Señor en el camino, y que el Señor le había hablado, y que, en Damasco, Saulo había anunciado a Jesús con toda valentía. 28 Así Saulo se quedó en Jerusalén, y andaba con ellos. Hablaba del Señor con toda valentía, 29 conversando y discutiendo con los judíos que hablaban griego; pero éstos procuraban matarlo. 30 Cuando los hermanos se dieron cuenta de ello, llevaron a Saulo a Cesarea, y de allí lo mandaron a Tarso.
31 Entonces la iglesia, en todas las regiones de Judea, Galilea y Samaria, tenía paz y crecía espiritualmente. Vivía en el temor del Señor y, con la ayuda del Espíritu Santo, iba aumentando en número.
Gospel Reading
Luke 23:44-56a
44 Desde el mediodía y hasta las tres de la tarde, toda la tierra quedó en oscuridad. 45 El sol dejó de brillar, y el velo del templo se rasgó por la mitad. 46 Jesús gritó con fuerza y dijo:
—¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!
Y al decir esto, murió.
47 Cuando el capitán romano vio lo que había pasado, alabó a Dios, diciendo:
—De veras, este hombre era inocente.
48 Toda la multitud que estaba presente y que vio lo que había pasado, se fue de allí golpeándose el pecho. 49 Todos los conocidos de Jesús se mantenían a distancia; también las mujeres que lo habían seguido desde Galilea estaban allí mirando.
50-51 Había un hombre bueno y justo llamado José, natural de Arimatea, un pueblo de Judea. Pertenecía a la Junta Suprema de los judíos. Este José, que esperaba el reino de Dios y que no estuvo de acuerdo con lo que la Junta había hecho, 52 fue a ver a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. 53 Después de bajarlo de la cruz, lo envolvió en una sábana de lino y lo puso en un sepulcro excavado en una peña, donde todavía no habían sepultado a nadie. 54 Era el día de la preparación para el sábado, que ya estaba a punto de comenzar.
55 Las mujeres que habían acompañado a Jesús desde Galilea, fueron y vieron el sepulcro, y se fijaron en cómo habían puesto el cuerpo. 56 Cuando volvieron a casa, prepararon perfumes y ungüentos.
Las mujeres descansaron el sábado, conforme al mandamiento,
Evening Reading 1
Salmos 73
1 ¡Qué bueno es Dios con Israel,
con los de limpio corazón!
2 Pero por poco resbalan mis pies;
casi caigo al perder el equilibrio.
3 Porque tuve envidia de los arrogantes,
al ver la prosperidad de los malvados.
4 No sufren dolores;
su cuerpo es fuerte y saludable.
5 No pasan trabajos como los demás;
no son azotados como otros mortales.
6 Por eso el orgullo es su collar;
la violencia los cubre como un manto.
7 Se les saltan los ojos por la gordura;
rebosan malicia en el corazón.
8 Hablan con burla y maldad;
con altanería amenazan opresión.
9 Abren la boca contra el cielo,
y su lengua recorre la tierra.
10 Por eso el pueblo se vuelve a ellos
y no les halla culpa alguna.
11 Y dicen: “¿Acaso Dios sabe algo?
¿Tiene conocimiento el Altísimo?”
12 Así son los malvados:
tranquilos, aumentan sus riquezas.
13 En vano he limpiado mi corazón
y lavado mis manos en inocencia.
14 Todo el día me golpean,
y cada mañana me castigan.
15 Si yo hubiera hablado como ellos,
habría traicionado a tus hijos.
16 Trataba de entender todo esto,
pero me resultaba muy difícil,
17 hasta que entré en el santuario de Dios;
entonces comprendí su destino.
18 Ciertamente los pones en lugares resbaladizos;
los arrojas a la ruina.
19 ¡Cómo son destruidos en un momento,
barridos por terrores repentinos!
20 Como un sueño al despertar, Señor,
al levantarte, desprecias su imagen.
21 Cuando mi alma se amargaba,
y sentía punzadas en mi corazón,
22 yo era torpe, sin entendimiento;
ante ti era como una bestia.
23 Sin embargo, siempre estoy contigo;
tú me tomas de la mano derecha.
24 Me guías con tu consejo,
y después me recibirás con honor.
25 ¿A quién tengo en el cielo sino a ti?
Y fuera de ti, nada deseo en la tierra.
26 Mi carne y mi corazón desfallecen,
pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción eterna.
27 Ciertamente, los que se alejan de ti perecerán;
tú destruyes a los infieles.
28 Pero para mí es bueno estar cerca de Dios;
he puesto mi refugio en el Señor DIOS,
para contar todas tus obras.
Evening Reading 2
Salmos 9
1 Oh Señor,
quiero alabarte con todo el corazón;
quiero contar tus muchas maravillas.
2 Oh Altísimo,
por ti quiero gritar lleno de alegría;
¡quiero cantar himnos a tu nombre!
3 Mis enemigos huyen delante de ti;
caen y mueren.
4 Tú eres juez justo:
te has sentado en tu trono, para hacerme justicia.
5 Has reprendido a los paganos,
has destruido a los malvados,
¡has borrado su recuerdo para siempre!
6 El enemigo ha muerto,
y con él han muerto sus ciudades;
tú las destruiste,
y no quedó de ellas ni el recuerdo.
7 Pero el Señor es Rey por siempre;
ha afirmado su trono para el juicio:
8 juzgará al mundo con justicia,
dictará a los pueblos justa sentencia.
9 El Señor protege a los oprimidos;
él los protege en tiempos de angustia.
10 Señor,
los que te conocen, confían en ti,
pues nunca abandonas a quienes te buscan.
11 Canten himnos al Señor, que reina en Sión;
anuncien a los pueblos lo que ha hecho.
12 Dios se acuerda de los afligidos
y no olvida sus lamentos;
castiga a quienes les hacen violencia.
13 Señor, ten compasión de mí,
mira cómo me afligen los que me odian,
¡sácame de las puertas de la muerte!
14 Y así, a las puertas de Jerusalén,
diré a todo el mundo que tú eres digno de alabanza,
y que yo soy feliz porque me has salvado.
15 Los paganos caen en su propia trampa;
sus pies quedan atrapados
en la red que ellos mismos escondieron.
16 El Señor se ha dado a conocer:
¡ha hecho justicia!
El malvado queda preso
en la trampa tendida por él mismo. Higgaion. Selah
17 Los malvados y paganos,
los que se olvidan de Dios,
acabarán en el reino de la muerte;
18 pues no siempre serán olvidados los pobres,
ni para siempre se perderá su esperanza.
19 Levántate, Señor;
no consientas la altanería del hombre;
¡juzga a los paganos en tu presencia!
20 Hazles sentir temor, Señor;
¡hazles saber que no son más que hombres!
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