Daily Readings
October 24, 2022
*Two different lectionary systems are provided above: the two-year Daily Lectionary (cycles 1 and 2) and the three-year Revised Common Lectionary (cycles A, B, and C).
Morning
Salmos 62; 145
First Reading
Jonás 1:17-2:10
Second Reading
Apocalipsis 11:1-14
Gospel Reading
Lucas 11:14-26
Evening
Salmos 73; 9
Morning Reading 1
Salmos 62
1 Sólo en Dios encuentro paz;
mi salvación viene de él.
2 Sólo él me salva y me protege,
mi refugio; no caeré jamás.
3 ¿Hasta cuándo me atacarán ustedes,
quieren derribarme todos,
como a una pared que se derrumba, una cerca a punto de caer?
4 Sólo piensan en hacer caer al que sobresale.
Se deleitan en la mentira;
me alaban con los labios,
pero me maldicen por dentro. Selah
5 Sólo en Dios encuentro paz,
pues mi esperanza viene de él.
6 Sólo él me salva y me protege,
mi refugio; no caeré.
7 De Dios dependen mi salvación y mi honor;
mi roca poderosa, mi refugio está en Dios.
8 ¡Confíen en él en todo momento, pueblo mío!
¡Ábranle su corazón!
¡Dios es nuestro refugio! Selah
9 La gente humilde no es más que un suspiro,
la gente poderosa es pura ilusión;
puestos juntos en la balanza,
pesan menos que un soplo.
10 No confíen en la violencia,
ni se ilusionen con el robo;
aunque aumenten sus riquezas, no pongan en ellas el corazón.
11 Una vez habló Dios,
y dos veces lo he escuchado:
que el poder es de Dios,
12 y tuyo es, Señor, el amor leal.
Porque tú pagas a cada uno
conforme a lo que haya hecho.
Morning Reading 2
Salmos 145
(1a) Alabanza de David.
1 (1b) Hablaré de tu grandeza, mi Dios y Rey;
bendeciré tu nombre por siempre.
2 Diariamente te bendeciré;
alabaré tu nombre por siempre.
3 El Señor es grande y muy digno de alabanza;
su grandeza excede nuestro entendimiento.
4 De padres a hijos se alabarán tus obras,
se anunciarán tus hechos poderosos.
5 Se hablará de tu majestad gloriosa,
y yo hablaré de tus maravillas.
6 Se hablará de tus hechos poderosos y terribles,
y yo hablaré de tu grandeza.
7 Se hablará de tu bondad inmensa,
y a gritos se dirá que tú eres justo.
8 El Señor es tierno y compasivo,
es paciente y todo amor.
9 El Señor es bueno para con todos,
y con ternura cuida sus obras.
10 ¡Que te alaben, Señor, todas tus obras!
¡Que te bendigan tus fieles!
11 ¡Que hablen del esplendor de tu reino!
¡Que hablen de tus hechos poderosos!
12 ¡Que se haga saber a los hombres tu poder
y el gran esplendor de tu reino!
13 Tu reino es un reino eterno,
tu dominio es por todos los siglos.
14 El Señor sostiene a los que caen
y levanta a los que desfallecen.
15 Los ojos de todos esperan de ti
que tú les des su comida a su tiempo.
16 Abres tu mano, y con tu buena voluntad
satisfaces a todos los seres vivos.
17 El Señor es justo en sus caminos,
bondadoso en sus acciones.
18 El Señor está cerca de los que lo invocan,
de los que lo invocan con sinceridad.
19 Él cumple los deseos de los que lo honran;
cuando le piden ayuda, los oye y los salva.
20 El Señor protege a los que lo aman,
pero destruye a los malvados.
21 ¡Que mis labios alaben al Señor!
¡Que todos bendigan su santo nombre,
ahora y siempre!
First Reading
Jonás 1:17-2:10
1:17 (2.1) Entre tanto, el Señor había dispuesto un enorme pez para que se tragara a Jonás. Y Jonás pasó tres días y tres noches dentro del pez.
2:1 (2) Entonces Jonás oró al Señor su Dios desde dentro del pez, 2 (3) diciendo:
«En mi angustia clamé a ti, Señor,
y tú me respondiste.
Desde las profundidades de la muerte
clamé a ti, y tú me oíste.
3 (4) Me arrojaste a lo más hondo del mar,
y las corrientes me envolvieron.
Las grandes olas que tú mandas
pasaban sobre mí.
4 (5) Llegué a sentirme echado de tu presencia;
pensé que no volvería a ver tu santo templo.
5 (6) Las aguas me rodeaban por completo;
me cubría el mar profundo;
las algas se enredaban en mi cabeza.
6 (7) Me hundí hasta el fondo de la tierra;
¡ya me sentía su eterno prisionero!
Pero tú, Señor, mi Dios,
me salvaste de la muerte.
7 (8) Al sentir que la vida se me iba,
me acordé de ti, Señor;
mi oración llegó a ti en tu santo templo.
8 (9) Los que siguen a los ídolos
dejan de serte leales;
9 (10) pero yo, con voz de gratitud,
te ofreceré sacrificios;
cumpliré las promesas que te hice.
¡Sólo tú, Señor, puedes salvar!»
10 (2.1) Entonces el Señor dispuso que el pez vomitara a Jonás en tierra firme.
Second Reading
Apocalipsis 11:1-14
1 Me dieron una vara de medir, parecida a una caña, y me dijeron: «Levántate y toma las medidas del templo de Dios y del altar, y cuenta los que adoran allí. 2 Pero no midas el atrio exterior del templo, porque ha sido entregado a los paganos, los cuales van a pisotear la ciudad santa durante cuarenta y dos meses. 3 Y yo enviaré dos testigos, vestidos con ropas ásperas, a comunicar mensajes proféticos durante mil doscientos sesenta días.»
4 Estos dos testigos son los dos olivos y los dos candelabros que están delante del Señor de la tierra. 5 Si alguien intenta hacerles daño, ellos echan fuego por la boca, que quema por completo a sus enemigos; así morirá cualquiera que quiera hacerles daño. 6 Estos testigos tienen poder para cerrar el cielo, para que no llueva durante el tiempo en que estén comunicando su mensaje profético, y también tienen poder para cambiar el agua en sangre y para hacer sufrir a la tierra con toda clase de calamidades, tantas veces como ellos quieran.
7 Pero cuando hayan terminado de dar su testimonio, el monstruo que sube del abismo los atacará, los vencerá y los matará. 8 Sus cadáveres quedarán tendidos en las calles de la gran ciudad donde fue crucificado su Señor, la cual en lenguaje figurado se llama Sodoma, y también Egipto. 9 Y por tres días y medio, gente de distintos pueblos, razas, lenguas y naciones verá sus cadáveres y no dejará que los entierren. 10 Los que viven en la tierra se alegrarán de su muerte. Estarán tan contentos que se harán regalos unos a otros, porque aquellos dos profetas eran un tormento para ellos.
11 Pero al cabo de los tres días y medio, Dios los revivió y se levantaron otra vez, y todos los que los vieron se llenaron de miedo. 12 Entonces los dos testigos oyeron una fuerte voz del cielo, que les decía: «¡Suban acá!» Y subieron al cielo en una nube, y sus enemigos los vieron. 13 En aquel mismo momento hubo un gran terremoto, y a causa del terremoto se derrumbó la décima parte de la ciudad, y siete mil personas murieron. Los que aún quedaron con vida, llenos de miedo alabaron a Dios, que está en el cielo.
14 Pasó el segundo desastre, pero pronto viene el tercero.
Gospel Reading
Lucas 11:14-26
14 Jesús estaba expulsando un demonio que había dejado mudo a un hombre; y cuando el demonio salió, el mudo comenzó a hablar. La gente se admiró de esto, 15 pero algunos dijeron: «Beelzebú, el jefe de los demonios, es quien ha dado a este hombre el poder de expulsarlos.»
16 Otros, para tenderle una trampa, le pidieron una señal milagrosa del cielo. 17 Pero él, que sabía lo que estaban pensando, les dijo:
«Todo país dividido en bandos enemigos, se destruye a sí mismo y todas sus casas se derrumban una sobre otra. 18 Así también, si Satanás se divide contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su poder? Esto lo digo porque ustedes afirman que yo expulso los demonios por el poder de Beelzebú; 19 pero si es así, ¿quién da a los seguidores de ustedes el poder para expulsarlos? Por eso, ellos mismos los condenarán a ustedes. 20 Porque si yo expulso los demonios por la mano de Dios, eso significa que el reino de Dios ya ha llegado a ustedes.
21 »Cuando un hombre fuerte está bien armado y cuida su casa, lo que en ella guarda está seguro. 22 Pero si otro más fuerte que él viene y lo vence, le quita las armas en que confía, y sus pertenencias, y dispone de ellas.
23 »El que no está a mi favor, está en contra mía, y el que conmigo no recoge, desparrama.
24 »Cuando un espíritu impuro sale de un hombre, anda por lugares secos buscando descanso; pero, al no encontrarlo, piensa: “Volveré a mi casa, de donde salí.” 25 Cuando regresa, encuentra a ese hombre como una casa barrida y arreglada. 26 Entonces va y reúne otros siete espíritus peores que él, y todos juntos se meten a vivir en aquel hombre, que al final queda peor que al principio.»
Evening Reading 1
Salmos 73
1 ¡Qué bueno es Dios con Israel,
con los de limpio corazón!
2 Pero por poco resbalan mis pies;
casi caigo al perder el equilibrio.
3 Porque tuve envidia de los arrogantes,
al ver la prosperidad de los malvados.
4 No sufren dolores;
su cuerpo es fuerte y saludable.
5 No pasan trabajos como los demás;
no son azotados como otros mortales.
6 Por eso el orgullo es su collar;
la violencia los cubre como un manto.
7 Se les saltan los ojos por la gordura;
rebosan malicia en el corazón.
8 Hablan con burla y maldad;
con altanería amenazan opresión.
9 Abren la boca contra el cielo,
y su lengua recorre la tierra.
10 Por eso el pueblo se vuelve a ellos
y no les halla culpa alguna.
11 Y dicen: “¿Acaso Dios sabe algo?
¿Tiene conocimiento el Altísimo?”
12 Así son los malvados:
tranquilos, aumentan sus riquezas.
13 En vano he limpiado mi corazón
y lavado mis manos en inocencia.
14 Todo el día me golpean,
y cada mañana me castigan.
15 Si yo hubiera hablado como ellos,
habría traicionado a tus hijos.
16 Trataba de entender todo esto,
pero me resultaba muy difícil,
17 hasta que entré en el santuario de Dios;
entonces comprendí su destino.
18 Ciertamente los pones en lugares resbaladizos;
los arrojas a la ruina.
19 ¡Cómo son destruidos en un momento,
barridos por terrores repentinos!
20 Como un sueño al despertar, Señor,
al levantarte, desprecias su imagen.
21 Cuando mi alma se amargaba,
y sentía punzadas en mi corazón,
22 yo era torpe, sin entendimiento;
ante ti era como una bestia.
23 Sin embargo, siempre estoy contigo;
tú me tomas de la mano derecha.
24 Me guías con tu consejo,
y después me recibirás con honor.
25 ¿A quién tengo en el cielo sino a ti?
Y fuera de ti, nada deseo en la tierra.
26 Mi carne y mi corazón desfallecen,
pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción eterna.
27 Ciertamente, los que se alejan de ti perecerán;
tú destruyes a los infieles.
28 Pero para mí es bueno estar cerca de Dios;
he puesto mi refugio en el Señor DIOS,
para contar todas tus obras.
Evening Reading 2
Salmos 9
1 Oh Señor,
quiero alabarte con todo el corazón;
quiero contar tus muchas maravillas.
2 Oh Altísimo,
por ti quiero gritar lleno de alegría;
¡quiero cantar himnos a tu nombre!
3 Mis enemigos huyen delante de ti;
caen y mueren.
4 Tú eres juez justo:
te has sentado en tu trono, para hacerme justicia.
5 Has reprendido a los paganos,
has destruido a los malvados,
¡has borrado su recuerdo para siempre!
6 El enemigo ha muerto,
y con él han muerto sus ciudades;
tú las destruiste,
y no quedó de ellas ni el recuerdo.
7 Pero el Señor es Rey por siempre;
ha afirmado su trono para el juicio:
8 juzgará al mundo con justicia,
dictará a los pueblos justa sentencia.
9 El Señor protege a los oprimidos;
él los protege en tiempos de angustia.
10 Señor,
los que te conocen, confían en ti,
pues nunca abandonas a quienes te buscan.
11 Canten himnos al Señor, que reina en Sión;
anuncien a los pueblos lo que ha hecho.
12 Dios se acuerda de los afligidos
y no olvida sus lamentos;
castiga a quienes les hacen violencia.
13 Señor, ten compasión de mí,
mira cómo me afligen los que me odian,
¡sácame de las puertas de la muerte!
14 Y así, a las puertas de Jerusalén,
diré a todo el mundo que tú eres digno de alabanza,
y que yo soy feliz porque me has salvado.
15 Los paganos caen en su propia trampa;
sus pies quedan atrapados
en la red que ellos mismos escondieron.
16 El Señor se ha dado a conocer:
¡ha hecho justicia!
El malvado queda preso
en la trampa tendida por él mismo. Higgaion. Selah
17 Los malvados y paganos,
los que se olvidan de Dios,
acabarán en el reino de la muerte;
18 pues no siempre serán olvidados los pobres,
ni para siempre se perderá su esperanza.
19 Levántate, Señor;
no consientas la altanería del hombre;
¡juzga a los paganos en tu presencia!
20 Hazles sentir temor, Señor;
¡hazles saber que no son más que hombres!
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