Daily Readings
December 4, 2020
*Two different lectionary systems are provided above: the two-year Daily Lectionary (cycles 1 and 2) and the three-year Revised Common Lectionary (cycles A, B, and C).
Morning
Salmos 102; 148
First Reading
Isaías 3:1-4
Second Reading
1 Tesalonicenses 4:1-12
Gospel Reading
Lucas 20:41-21:4
Evening
Salmos 130; 16
Morning Reading 1
Salmos 102
1 Señor, escucha mi oración;
¡permite que mi grito llegue a ti!
2 No escondas de mí tu rostro
cuando me encuentre angustiado.
¡Dígnate escucharme!
¡Respóndeme pronto cuando te llame!
3 Pues mi vida se acaba como el humo,
y mis huesos arden como brasas.
4 Mi corazón está decaído
como la hierba marchita;
¡ni aun deseos tengo
de comer mi pan!
5 De tanto gemir
la piel se me pega a los huesos.
6 Soy como una lechuza del desierto,
como un búho entre las ruinas.
7 No duermo;
soy como un pájaro solitario en el tejado.
8 Todo el día mis enemigos me ofenden;
los que se burlan de mí usan mi nombre para maldecir.
9 En vez de pan, como ceniza,
y mezclo lágrimas con mi bebida,
10 por causa de tu enojo y tu furor;
pues me alzaste para derribarme.
11 Mis días pasan como una sombra;
me marchito como la hierba.
12 Pero tú, Señor, estás entronizado para siempre;
tu nombre perdura por todas las generaciones.
13 Te levantarás y tendrás compasión de Sión,
porque ya es tiempo de favorecerla;
¡la hora ha llegado!
14 Tus siervos aman sus piedras,
y sienten compasión por su polvo.
15 Las naciones temerán el nombre del Señor,
y todos los reyes de la tierra tu gloria.
16 Porque el Señor reconstruirá a Sión;
aparecerá en su gloria.
17 Atenderá la oración del desamparado,
y no despreciará su súplica.
18 Quede esto escrito para la generación futura,
para que un pueblo aún no nacido alabe al Señor:
19 que miró desde lo alto de su santuario,
desde el cielo el Señor contempló la tierra,
20 para escuchar los lamentos de los prisioneros
y liberar a los condenados a muerte;
21 para que se proclame el nombre del Señor en Sión,
y su alabanza en Jerusalén,
22 cuando se reúnan los pueblos,
y los reinos, para adorar al Señor.
23 Él ha quebrado mi fuerza en pleno camino;
ha acortado mis días.
24 "Dios mío," digo yo, "no me lleves
a la mitad de mi vida,
tú, cuyos años
duran por todas las generaciones."
25 Hace mucho afirmaste los cimientos de la tierra,
y los cielos son obra de tus manos.
26 Ellos perecerán, pero tú permaneces;
todos ellos se gastarán como un vestido.
Los cambiarás como ropa, y pasarán;
27 pero tú eres el mismo, y tus años no tienen fin.
28 Los hijos de tus siervos habitarán seguros;
sus descendientes se establecerán en tu presencia.
Morning Reading 2
Salmos 148
1¡Aleluya!
¡Alaben al Señor desde el cielo!
¡Alaben al Señor desde lo alto!
2 ¡Alábenlo ustedes, todos sus ángeles!
¡Alábenlo ustedes, ejércitos del cielo!
3 ¡Alábenlo, sol y luna!
¡Alábenlo ustedes, brillantes luceros!
4 ¡Alábalo tú, altísimo cielo,
y tú, agua que estás encima del cielo!
5 Alaben el nombre del Señor,
pues él dio una orden y todo fue creado;
6 él lo estableció todo para siempre,
y dictó una ley que no puede ser violada.
7 ¡Alaben al Señor desde la tierra,
monstruos del mar, y mar profundo!
8 ¡El rayo y el granizo, la nieve y la neblina!
¡El viento tempestuoso que cumple sus mandatos!
9 ¡Los montes y las colinas!
¡Todos los cedros y los árboles frutales!
10 ¡Los animales domésticos y los salvajes!
¡Las aves y los reptiles!
11 ¡Los reyes del mundo y todos los pueblos!
¡Todos los jefes y gobernantes del mundo!
12 ¡Hombres y mujeres, jóvenes y viejos!
13 ¡Alaben todos el nombre del Señor,
pues sólo su nombre es altísimo!
¡Su honor está por encima del cielo y de la tierra!
14 ¡Él ha dado poder a su pueblo!
¡Alabanza de todos sus fieles,
de los israelitas, su pueblo cercano!
¡Aleluya!
First Reading
Isaías 3:1-4
3 ¡Fíjense bien! El Señor todopoderoso
les quitará a Jerusalén y a Judá
toda clase de proveedores
y toda provisión de pan y de agua.
2 Hará desaparecer al valiente, al guerrero,
al juez, al profeta, al adivino, al anciano,
3 al capitán, al aristócrata,
al consejero, al mago y al brujo,
4 y les pondrá por jefes a unos muchachos;
unos chiquillos los gobernarán.
5 La situación será tal en el pueblo,
que unos a otros, aun entre amigos, se atacarán.
Los jóvenes la emprenderán contra los viejos,
los despreciados contra la gente importante.
6 Tanto que un hermano tomará a otro en la casa de su padre
y le dirá: «Tú al menos tienes ropa que ponerte;
sé, pues, nuestro jefe; gobierna este montón de ruinas.»
7 Y el otro le responderá:
«Yo no puedo remediar esos males,
en mi casa no tengo comida ni ropa que ponerme.
No me hagan jefe del pueblo.»
8 Ciertamente Jerusalén se derrumba,
Judá se queda en ruinas,
porque allí se dicen y hacen cosas contra el Señor,
cosas que ofenden su majestad.
9 Su mismo descaro los acusa;
no ocultan sus pecados;
igual que Sodoma, los hacen saber a todo el mundo.
¡Ay de ellos, pues preparan su propio castigo!
10 Dichoso el justo, porque le irá bien
y gozará del fruto de sus acciones.
11 ¡Ay del malvado, pues le irá mal!
Dios le pagará según sus propias acciones.
12 Un chiquillo es el tirano de mi pueblo;
el gobierno está en manos de mujeres.
Tus dirigentes te engañan, pueblo mío,
te llevan por camino equivocado.
13 El Señor se ha preparado para juzgar,
está listo para enjuiciar a su pueblo.
14 El Señor llamará a juicio, y dirá
a los ancianos y a los jefes del pueblo:
«Ustedes han estado destruyendo mi viñedo;
han robado a los pobres,
y lo que roban lo guardan en sus casas.
15 ¿Con qué derecho oprimen a mi pueblo
y pisotean la cara a los pobres?»
Lo afirma el Señor todopoderoso.
16 El Señor dice también:
«A las mujeres de Sión, que son orgullosas,
que andan con la cabeza levantada,
mirando con insolencia,
caminando con pasitos cortos
y haciendo sonar los adornos de los pies,
17 en castigo las dejaré calvas por la tiña
y pondré su desnudez al descubierto.»
18 En aquel día,
el Señor hará desaparecer todos los adornos:
los adornos de los pies, las diademas, las lunetas,
19 los pendientes, los brazaletes y los velos,
20 las bandas de la cabeza, las cadenitas de los pies,
los cinturones, los frasquitos de perfume y los amuletos,
21 los anillos, los adornos de la nariz,
22 los vestidos elegantes, los mantos, los chales y los bolsos,
23 los espejos, las telas finas,
los turbantes y las mantillas.
24 En vez de perfume habrá pestilencia;
en vez de cinturón, una soga;
en vez de elegante peinado, la cabeza calva;
en vez de finos vestidos, ropa áspera;
en vez de belleza, una marca con hierro candente.
25 Tus hombres caerán en la guerra,
tus guerreros morirán en la batalla.
26 La ciudad llorará y se pondrá de luto,
y quedará en completo abandono.
4 En aquel día quedarán tan pocos hombres
que siete mujeres pelearán por uno de ellos,
y le dirán:
«Nosotras nos mantendremos por nuestra cuenta
y nos vestiremos con nuestros propios medios,
pero déjanos llevar tu nombre,
líbranos de nuestra vergüenza.»
Second Reading
1 Tesalonicenses 4:1-12
4 Ahora, hermanos, les rogamos y encargamos esto en el nombre del Señor Jesús: que sigan ustedes progresando cada día más en la manera de comportarse que aprendieron de nosotros para agradar a Dios, como ya lo están haciendo.
2 Ustedes conocen las instrucciones que les dimos por la autoridad del Señor Jesús. 3 Lo que Dios quiere es que ustedes lleven una vida santa, que nadie cometa inmoralidades sexuales 4 y que cada uno sepa dominar su propio cuerpo en forma santa y respetuosa, 5 no con pasión y malos deseos como las gentes que no conocen a Dios. 6 Que nadie abuse ni engañe en este asunto a su prójimo, porque el Señor castiga duramente todo esto, como ya les hemos advertido. 7 Pues Dios no nos ha llamado a vivir en impureza, sino en santidad. 8 Así pues, el que desprecia estas enseñanzas no desprecia a ningún hombre, sino a Dios, que les ha dado a ustedes su Espíritu Santo.
9 En cuanto al amor entre hermanos, no tienen necesidad de que les escribamos, porque Dios mismo les ha enseñado a amarse unos a otros. 10 Pues así hacen ustedes con todos los hermanos que viven en toda Macedonia. Pero les rogamos, hermanos, que su amor aumente todavía más. 11 Procuren vivir tranquilos y ocupados en sus propios asuntos, trabajando con sus manos como les hemos encargado, 12 para que los respeten los de fuera y ustedes no tengan que depender de nadie.
Gospel Reading
Lucas 20:41-21:4
41 Jesús les preguntó:
—¿Por qué dicen que el Mesías desciende de David? 42 Pues David mismo, en el libro de los Salmos, dice:
“El Señor dijo a mi Señor:
Siéntate a mi derecha,
43 hasta que yo haga de tus enemigos
el estrado de tus pies.”
44 ¿Cómo puede entonces el Mesías descender de David, si David mismo lo llama Señor?
45 Toda la gente estaba escuchando, y Jesús dijo a sus discípulos: 46 «Cuídense de los maestros de la ley, pues les gusta andar con ropas largas, y quieren que los saluden con todo respeto en las plazas. Buscan los asientos de honor en las sinagogas y los mejores lugares en las comidas; 47 y les quitan sus casas a las viudas, y para disimularlo hacen largas oraciones. Ellos recibirán mayor castigo.»
21 Jesús estaba viendo a los ricos echar dinero en los cofres de las ofrendas, 2 y vio también a una viuda pobre que echaba dos moneditas de cobre. 3 Entonces dijo:
—De veras les digo que esta viuda pobre ha dado más que todos; 4 pues todos dan ofrendas de lo que les sobra, pero ella, en su pobreza, ha dado todo lo que tenía para vivir.
Evening Reading 1
Salmos 130
(1a) Cántico de las subidas.
(1b) Desde el fondo del abismo
clamo a ti, Señor:
2 ¡Escucha, Señor, mi voz!,
¡atiendan tus oídos mi grito suplicante!
3 Señor, Señor,
si tuvieras en cuenta la maldad,
¿quién podría mantenerse en pie?
4 Pero en ti encontramos perdón,
para que te honremos.
5 Con toda mi alma espero al Señor,
y confío en su palabra.
6 Yo espero al Señor
más que los centinelas a la mañana.
Así como los centinelas esperan a la mañana,
7 espera tú, Israel, al Señor,
pues en él hay amor y completa libertad.
8 ¡Él librará a Israel de toda su maldad!
Evening Reading 2
Salmos 16
(1a) Poema de David.
(1b) ¡Cuida, oh Dios, de mí, pues en ti busco protección!
2 Yo te he dicho:
«Tú eres mi Señor, mi bien;
nada es comparable a ti.»
3 Los dioses del país son poderosos,
según dicen los que en ellos se complacen,
4 los que aumentan el número de sus ídolos
y los siguen con gran devoción.
¡Jamás tomaré parte en sus sangrientos sacrificios!
¡Jamás pronunciaré sus nombres con mis labios!
5 Tú, Señor, eres mi todo;
tú me colmas de bendiciones;
mi vida está en tus manos.
6 Primoroso lugar me ha tocado en suerte;
¡hermosa es la herencia que me ha correspondido!
7 Bendeciré al Señor, porque él me guía,
y en lo íntimo de mi ser me corrige por las noches.
8 Siempre tengo presente al Señor;
con él a mi derecha, nada me hará caer.
9 Por eso, dentro de mí,
mi corazón está lleno de alegría.
Todo mi ser vivirá confiadamente,
10 pues no me dejarás en el sepulcro,
¡no abandonarás en la fosa a tu amigo fiel!
11 Me mostrarás el camino de la vida.
Hay gran alegría en tu presencia;
hay dicha eterna junto a ti.
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