Daily Readings
August 10, 2018
*Two different lectionary systems are provided above: the two-year Daily Lectionary (cycles 1 and 2) and the three-year Revised Common Lectionary (cycles A, B, and C).
Morning
Salmos 84; 148
First Reading
Jueces 9:1-16, 19-21
Second Reading
Hechos 4:13-31
Gospel Reading
Juan 2:1-12
Evening
Salmos 25; 40
Morning Reading 1
Salmos 84
1 ¡Cuán hermoso es tu santuario,
Señor todopoderoso!
2 ¡Con qué ansia y fervor
deseo estar en los atrios de tu templo!
¡Con todo el corazón
canto alegre al Dios de la vida!
3 Aun el gorrión y la golondrina
hallan lugar en tus altares
donde hacerles nido a sus polluelos,
oh Señor todopoderoso,
Rey mío y Dios mío.
4 ¡Felices los que viven en tu templo
y te alaban sin cesar! Selah
5 ¡Felices los que en ti encuentran ayuda,
los que desean peregrinar hasta tu monte!
6 Cuando pasen por el valle de las Lágrimas
lo convertirán en manantial,
y aun la lluvia lo llenará de bendiciones;
7 Irán sus fuerzas en aumento,
y en Sión verán al Dios supremo.
8 Señor, Dios todopoderoso,
Dios de Jacob,
¡escucha mi oración! Selah
9 Mira, oh Dios, con buenos ojos
a aquel que es nuestro escudo,
a quien tú has escogido como rey.
10 ¡Más vale estar un día en tus atrios,
que mil fuera de ellos!
Prefiero ser portero del templo de mi Dios,
que vivir en lugares de maldad.
11 Porque Dios el Señor nos alumbra y nos protege;
el Señor ama y honra a los que viven sin tacha,
y nada bueno les niega.
12 Señor todopoderoso,
¡felices los que en ti confían!
Morning Reading 2
Salmos 148
1¡Aleluya!
¡Alaben al Señor desde el cielo!
¡Alaben al Señor desde lo alto!
2 ¡Alábenlo ustedes, todos sus ángeles!
¡Alábenlo ustedes, ejércitos del cielo!
3 ¡Alábenlo, sol y luna!
¡Alábenlo ustedes, brillantes luceros!
4 ¡Alábalo tú, altísimo cielo,
y tú, agua que estás encima del cielo!
5 Alaben el nombre del Señor,
pues él dio una orden y todo fue creado;
6 él lo estableció todo para siempre,
y dictó una ley que no puede ser violada.
7 ¡Alaben al Señor desde la tierra,
monstruos del mar, y mar profundo!
8 ¡El rayo y el granizo, la nieve y la neblina!
¡El viento tempestuoso que cumple sus mandatos!
9 ¡Los montes y las colinas!
¡Todos los cedros y los árboles frutales!
10 ¡Los animales domésticos y los salvajes!
¡Las aves y los reptiles!
11 ¡Los reyes del mundo y todos los pueblos!
¡Todos los jefes y gobernantes del mundo!
12 ¡Hombres y mujeres, jóvenes y viejos!
13 ¡Alaben todos el nombre del Señor,
pues sólo su nombre es altísimo!
¡Su honor está por encima del cielo y de la tierra!
14 ¡Él ha dado poder a su pueblo!
¡Alabanza de todos sus fieles,
de los israelitas, su pueblo cercano!
¡Aleluya!
First Reading
Jueces 9:1-16, 19-21
1 Abimélec, hijo de Jerubaal, fue a Siquem para hablar con sus parientes por parte de madre. Y les dijo:
2 —En nombre de nuestro parentesco, les ruego que convenzan a la gente de Siquem de que es mejor que los gobierne un solo hombre, y no todos los setenta hijos de Jerubaal.
3 Y como Abimélec era pariente de ellos, se pusieron de parte suya y fueron a convencer a los de Siquem para que lo siguieran. 4 Además, tomaron setenta monedas de plata del templo de Baal-berit y se las dieron a Abimélec. Con ese dinero, Abimélec alquiló unos matones para que lo siguieran. Aquellos hombres fueron con él 5 a Ofrá, donde había vivido su padre Jerubaal, y contra una misma piedra mataron a los setenta hermanos de Abimélec. Sólo pudo esconderse y salvarse Jotam, el hijo menor de Jerubaal. 6 Después todos los de Siquem y de Bet-miló se reunieron junto a la encina y la piedra sagrada que había en Siquem, y nombraron rey a Abimélec.
7 Cuando Jotam lo supo, subió al monte Guerizim, y desde allí gritó bien fuerte, para que todos le oyeran:
«¡Óiganme bien, hombres de Siquem! ¡Y así Dios los oiga a ustedes!
8 »En cierta ocasión los árboles quisieron tener rey, y le pidieron al olivo que fuera su rey. 9 Pero el olivo les dijo que no, pues para ser rey de los árboles tendría que dejar de dar aceite, el cual sirve para honrar tanto a los hombres como a Dios.
10 »Entonces los árboles le pidieron a la higuera que fuera su rey. 11 Pero la higuera les dijo que no, pues para ser rey de los árboles tendría que dejar de dar sus dulces y sabrosos higos.
12 »Entonces los árboles le pidieron a la vid que fuera su rey. 13 Pero la vid les dijo que no, pues para ser rey de los árboles tendría que dejar de dar su vino, el cual sirve para alegrar tanto a los hombres como a Dios.
14 »Por fin, los árboles le pidieron a un espino que fuera su rey. 15 Y el espino les dijo que, si de veras querían que él fuera su rey, todos tendrían que ponerse bajo su sombra; pero si no querían que él fuera su rey, saldría de él un fuego que destruiría los cedros del Líbano.
16 »Y ahora, yo les pregunto: ¿Han actuado ustedes con verdad y honradez al hacer rey a Abimélec? ¿Han tratado a Jerubaal y a su familia con la misma bondad con que él los trató a ustedes?
19 Pero yo les digo hoy: Si ustedes han tratado con verdad y honradez a Jerubaal y a su familia, que les vaya bien con Abimélec, y a él con ustedes; 20 pero si no, ¡que salga de Abimélec un fuego que destruya a todos los de Siquem y de Bet-miló, y que de Siquem y de Bet-miló salga un fuego que lo destruya a él!»
21 Después de haber dicho esto, Jotam huyó y se fue a vivir en Beer, porque le tenía miedo a su hermano Abimélec.
Second Reading
Hechos 4:13-31
13 Cuando las autoridades vieron la valentía con que hablaban Pedro y Juan, y se dieron cuenta de que eran hombres sin estudios ni cultura, se quedaron sorprendidos, y reconocieron que eran discípulos de Jesús. 14 Además, el que había sido sanado estaba allí con ellos, y por eso no podían decir nada en contra. 15 Entonces los mandaron salir de la reunión, y se quedaron discutiendo unos con otros. 16 Decían:
—¿Qué vamos a hacer con estos hombres? Todos los habitantes de Jerusalén saben que han hecho esta señal milagrosa, y no lo podemos negar. 17 Pero a fin de que este asunto no siga corriendo de boca en boca, vamos a amenazarlos, para que de aquí en adelante no hablen en el nombre de Jesús a nadie.
18 Así que los llamaron y les ordenaron que no hablaran ni enseñaran nada acerca del nombre de Jesús. 19 Pero Pedro y Juan les contestaron:
—Juzguen ustedes mismos si es justo delante de Dios obedecerlos a ustedes en lugar de obedecerlo a él. 20 Nosotros no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.
21 Las autoridades los amenazaron, pero los dejaron libres. No encontraron cómo castigarlos, porque toda la gente alababa a Dios por lo que había pasado. 22 El hombre que fue sanado de esta manera milagrosa, tenía más de cuarenta años.
23 Pedro y Juan, ya puestos en libertad, fueron a reunirse con sus compañeros y les contaron todo lo que los jefes de los sacerdotes y los ancianos les habían dicho. 24 Después de haberlos oído, todos juntos oraron a Dios, diciendo: «Señor, tú que hiciste el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, 25 dijiste por medio del Espíritu Santo y por boca de nuestro patriarca David, tu siervo:
“¿Por qué se alborotan los pueblos?
¿Por qué hacen planes sin sentido?
26 Los reyes y gobernantes de la tierra
se rebelan, y juntos conspiran
contra el Señor y contra su escogido, el Mesías.”
27 »Es un hecho que Herodes y Poncio Pilato se juntaron aquí, en esta ciudad, con los extranjeros y los israelitas, contra tu santo siervo Jesús, a quien escogiste como Mesías. 28 De esta manera, ellos hicieron todo lo que tú en tus planes ya habías dispuesto que tenía que suceder. 29 Ahora, Señor, fíjate en sus amenazas y concede a tus siervos que anuncien tu mensaje sin miedo. 30 Muestra tu poder sanando a los enfermos y haciendo señales y milagros en el nombre de tu santo siervo Jesús.»
31 Cuando acabaron de orar, el lugar donde estaban reunidos tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y anunciaban abiertamente el mensaje de Dios.
Gospel Reading
Juan 2:1-12
2 Al tercer día hubo una boda en Caná, un pueblo de Galilea. La madre de Jesús estaba allí, 2 y Jesús y sus discípulos fueron también invitados a la boda. 3 Se acabó el vino, y la madre de Jesús le dijo:
—Ya no tienen vino.
4 Jesús le contestó:
—Mujer, ¿por qué me dices esto? Mi hora no ha llegado todavía.
5 Ella dijo a los que estaban sirviendo:
—Hagan todo lo que él les diga.
6 Había allí seis tinajas de piedra, para el agua que usan los judíos en sus ceremonias de purificación. En cada tinaja cabían de cincuenta a setenta litros de agua. 7 Jesús dijo a los sirvientes:
—Llenen de agua estas tinajas.
Las llenaron hasta arriba, 8 y Jesús les dijo:
—Ahora saquen un poco y llévenselo al encargado de la fiesta.
Así lo hicieron. 9 El encargado de la fiesta probó el agua convertida en vino, sin saber de dónde había salido; sólo los sirvientes lo sabían, pues ellos habían sacado el agua. Así que el encargado llamó al novio 10 y le dijo:
—Todo el mundo sirve primero el mejor vino, y cuando los invitados ya han bebido bastante, entonces se sirve el vino corriente. Pero tú has guardado el mejor vino hasta ahora.
11 Esto que hizo Jesús en Caná de Galilea fue la primera señal milagrosa con la cual mostró su gloria; y sus discípulos creyeron en él.
12 Después de esto se fue a Cafarnaúm, acompañado de su madre, sus hermanos y sus discípulos; y allí estuvieron unos cuantos días.
Evening Reading 1
Salmos 25
1 A ti, Señor, elevo mi alma.
2 Dios mío, en ti confío;
no permitas que quede confundido,
ni que mis enemigos se alegren de mí.
3 No dejen que se avergüencen los que en ti esperan;
se avergüencen los que sin motivo actúan con deslealtad.
4 Enséñame, Señor, tus caminos;
hazme conocer tus sendas.
5 Guíame con tu verdad y enséñame,
porque tú eres Dios, mi Salvador,
y en ti espero todo el día.
6 Recuerda, Señor, tu misericordia y tu amor fiel,
que son desde tiempos antiguos.
7 No recuerdes los pecados de mi juventud ni mis rebeldías;
por tu amor, acuérdate de mí, Señor, por tu bondad.
8 Bueno y recto es el Señor;
por eso enseña a pecadores el camino.
9 Guía a los humildes por el camino recto,
y enseña su senda a los humildes.
10 Los caminos del Señor son amor y fidelidad
para quienes guardan su pacto y sus mandamientos.
11 Por amor a tu nombre, Señor,
perdona mis culpas, que son muchas.
12 ¿Quién teme al Señor?
Él les enseñará el camino que deben elegir.
13 Vivirán tranquilos,
y sus descendientes heredarán la tierra.
14 El Señor es amigo de quienes le temen,
y les muestra su pacto.
15 Mis ojos están siempre puestos en el Señor,
porque él sacará mis pies de la trampa.
16 Vuélvete hacia mí y ten compasión,
porque estoy solo y afligido.
17 Alivia mi tristeza,
y sácame de mis angustias.
18 Considera mi sufrimiento y mis dolores,
y perdona todos mis pecados.
19 Mira cuántos enemigos tengo,
y cómo me odian con odio violento.
20 Guarda mi vida, sálvame;
que no quede confundido, porque en ti me refugio.
21 Que la integridad y la rectitud me protejan,
porque en ti espero.
22 Sálvanos, Dios de Israel,
de todos sus problemas.
Evening Reading 2
Salmos 40
1 Puse mi esperanza en el Señor,
y él se inclinó para escuchar mis gritos;
2 me salvó de la fosa mortal,
me libró de hundirme en el pantano.
Afirmó mis pies sobre una roca;
dio firmeza a mis pisadas.
3 Hizo brotar de mis labios un nuevo canto,
un canto de alabanza a nuestro Dios.
Muchos, al ver esto, se sintieron conmovidos
y pusieron su confianza en el Señor.
4 ¡Feliz el hombre que confía en el Señor
y no busca a los insolentes,
que no siguen a los que adoran a dioses falsos!
5 Señor y Dios mío,
muchas son las maravillas que tú has hecho
y las consideraciones que nos tienes;
ninguna se compara contigo.
Si quisiera anunciarlas y hablar de ellas,
serían más que se puedan contar.
6 No quieres sacrificios ni ofrendas,
pero me has abierto el oído.
No has pedido holocaustos ni ofrendas por el pecado.
7 Entonces dije: "Aquí estoy,
escrito está de mí en el libro."
8 Me deleito en hacer tu voluntad, Dios mío;
tu ley está en mi corazón."
9 He dado a conocer las buenas nuevas de la liberación
en la gran congregación;
no he reprimido mis labios,
como bien sabes, Señor.
10 No he ocultado tu salvación en mi corazón,
he hablado de tu fidelidad y tu salvación;
no he escondido tu amor ni tu verdad
de la gran congregación.
11 No me niegues, Señor, tu misericordia;
que tu amor y tu fidelidad siempre me protejan.
12 Porque muchas calamidades me han rodeado,
demasiadas para contarlas;
mis iniquidades me han atrapado,
y no puedo ver;
son más que los cabellos de mi cabeza,
y mi corazón desfallece.
13 Señor, ten piedad, líbrame;
Señor, apresúrate a ayudarme.
14 Que sean avergonzados y confundidos
los que intentan quitarme la vida;
que huyan y se avergüencen
los que quieren hacerme daño.
15 Que se turben de vergüenza
los que me dicen: "¡Ja, ja!"
16 Pero los que buscan al Señor
se regocijan y se alegran en él;
los que aman tu salvación
digan siempre: "¡Grande es el Señor!"
17 Yo, en cambio, estoy pobre y necesitado,
pero el Señor piensa en mí.
Tú eres mi ayuda y mi libertador;
no tardes, Dios mío.
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