Violencia con armas de fuego
The 225th General Assembly (2022) approved a limited fund to help PC(USA) congregations, mid councils, worshiping communities and institutions conduct events to combat gun violence. Grants are available by application and invitation. The funds are administered by the Office of Public Witness, and grant applications will be reviewed by Andrew Peterson, often in conjunction with the Decade to End Gun Violence Initiative’s strategic partners.
La IP (EE. UU.) y sus organismos predecesores han abordado la violencia con armas de fuego a través de las acciones de muchas Asambleas Generales en los últimos 50 años. A partir de finales de la década de 1960, en respuesta a los asesinatos de líderes públicos, la Asamblea General pidió "el control [de] la venta y posesión de armas de fuego de todo tipo". Se volvieron a aprobar resoluciones similares en 1976, 1988, 1990, 1991, 1996 y 1998.
Cada resolución reflejaba un sentido de urgencia moral en respuesta al aumento de la violencia con armas de fuego y las tendencias culturales que contribuyen a ella. Estas resoluciones instaron a la Iglesia a que participe en la educación y la defensoría a nivel federal, estatal y comunitario para prevenir la violencia con armas de fuego. En 1991 y 1996, estas resoluciones se fueron respaldadas con sólidos programas educativos y estrategias globales de defensoría.
En 2008, la Asamblea General recomendó que las iglesias se tomaran en serio las implicaciones pastorales de atender a las membresías de nuestra comunidad que han experimentado el dolor de la violencia con armas de fuego, abogó por una legislación que aumentara la seguridad y el bienestar de las comunidades en relación con la presencia de armas, y realizó un estudio nacional sobre la violencia armada. A partir de esta recomendación, se formó un grupo de trabajo para la prevención de la violencia con armas de fuego, compuesto por 10 personas y auspiciado por el Comité Asesor sobre Política de Testimonio Social.
El grupo de trabajo trabajó incansablemente durante los dos años siguientes y elaboró un estudio exhaustivo de la violencia con armas de fuego contemporánea en Estados Unidos, con recomendaciones para la Iglesia sobre cómo abordar este problema crítico. La 219ª Asamblea General aprobó por unanimidad este estudio.